30 julio 2005

¿SON TODOS LOS HOMBRES PERSONAS?

[Reproducimos un importante artículo de Robert Spaemann que trata de lo que queremos decir cuando llamamos "personas" a los hombres y a las mujeres. Trata por tanto sobre la distinción entre "algo" y "alguien". Algo que es cosa no puede ser más que cosa; y quien es sujeto de derechos no puede haber sido antes una cosa sin derechos. "No existe un tránsito paulatino desde el 'algo' a 'alguien'. Si el ser persona fuera un estado, podría surgir poco a poco. Pero si la persona es alguien que pasa por diferentes estados, entonces los supone todos.Y en todos los estados -como el embrión de pocos días, o como el infante recién nacido, o como el anciano decrépito y con déficit neurológico- tiene la misma dignidad inviolable: "no hay ningún estado del hombre que pudiera justificar negarle su existencia terrena." Pero no todos piensan así: algunos autores han negado y niegan que todos los hombres sean personas y las consecuencias prácticas son terribles: la banalización del aborto y de la eutanasia; la penosa manipulación grosera de embriones humanos como si se tratara de guisantes... En este denso y profundo artículo, el autor se centra de modo particular en la eutanasia. Hay que argumentar y hay que hacerlo bien, a fondo, hasta el tuétano de la verdad. Publicado en Biblioteca Almudi]

#198 Vita Categoria-Eutanasia y Aborto

por Robert Spaemann
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El filósofo francés Emmanuel Lévinas en su obra Totalité et infinit escribe sobre la infinitud que aparece ante nosotros en el rostro de los demás. Infinitud significa para Levinas algo inconmensurable, algo que de ninguna manera se puede entender como objeto o definir mediante un determinado número de predicados. La mirada de un hombre que se dirige a mí, sea de un modo afectuoso, como enemigo o de una manera indiferente, de ninguna manera es un objeto, según Levinas. Lo primero que me aparece en el rostro de los demás es la negación incondicionada de aquello que sería físicamente posible para mí en cualquier momento. Son las palabras: "No cometerás ningún crimen, no matarás". "Lo infinito paraliza esa capacidad mediante su infinita oposición frente al asesinato. Esa insuperable oposición brilla en el rostro de los demás, en la plena desnudez de sus ojos, sin defensa, en la desnudez de la absoluta apertura a lo trascendente. Lo que aquí aparece no es una relación con una fuerte oposición, sino con algo totalmente diferente: la oposición de aquello que no permite ninguna oposición: la oposición ética. La manifestación (Epifanía) del rostro despierta la posibilidad de medir la infinitud de la tentación de cometer un asesinato, no solo como un intento de una destrucción total sino como la imposibilidad puramente ética de aquella tentación y aquel intento".(p. 286).

(ver el texto completo)

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