06 abril 2006

ALGUNAS ORIENTACIONES SOBRE LA ILICITUD DE LA REPRODUCCIÓN HUMANA ARTIFICIAL

[Reproducimos el documento de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (30-III-2006) titulado: Algunas orientaciones sobre la ilicitud de la reproducción humana artificial y sobre las prácticas injustas autorizadas por la Ley que la regulará en España.

La Asamblea Plenaria de la CEE ha dedicado un amplio debate al análisis del proyecto de ley. El documento, presentado en rueda de prensa por el portavoz de la CEE, Juan Antonio Martínez Camino, afirma que "cuando se producen seres humanos en el laboratorio se comete una injusticia con ellos, porque se les está tratando como si fueran cosas", y agrega que “la dignidad del ser humano exige que los niños no sean producidos, sino procreados". También se dice que con este proyecto de ley el embrión recibe "una tutela legal menor de la que se les otorga a los embriones de ciertas especies animales protegidas".

En el proyecto de ley el embrión es considerado como un mero material biológico, un mero agregado de células sin dignidad humana. Además, legaliza nuevas formas de práctica de la eugenesia porque autoriza la producción de "bebes-medicamento": los planteamientos emotivos encaminados a justificar "estas prácticas horrendas son inaceptables", añade la jerarquía eclesiástica española.

Finalmente, aunque el documento reconoce que la ley no contempla la posibilidad "de que lleguen a nacer niños clónicos", la llamada clonación reproductiva, señala que permite otras variantes de clonación, para "ir acostumbrándose a que hay clonaciones", y ya con la anunciada ley de investigación biomédica "se habrá dado el tercer paso y se habrá abierto la puerta también a la clonación reproductiva".]

#290 Vita Categoria-Eutanasia y Aborto

por la CEE
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Introducción

La reproducción humana artificial, llamada generalmente “asistida”, goza ya de una amplia aceptación social. Su práctica es legal en España desde 1988. Desde entonces los centros que ofrecen este “servicio” se han difundido prácticamente por toda la geografía española. No son pocos los niños que han llegado a nacer gracias a fecundaciones realizadas en los tubos de ensayo: los llamados bebés-probeta. El primero de ellos que se produjo en España ha cumplido veinte años en 2004.

Da la impresión de que, por fin, la ciencia ha encontrado la manera de proporcionar hijos a quienes no los pueden tener y de eliminar así sufrimientos, sin perjudicar -según se dice- a nadie. Eso es lo que mucha gente piensa. Y sobre la ola de esta opinión favorable, el Gobierno ha llevado a las Cortes una nueva Ley de Reproducción que promete mejorar las perspectivas de curación y de felicidad.

Sin embargo, las apariencias engañan. La opinión políticamente correcta no coincide, en este caso, como en tantos otros, con la opinión científica y éticamente bien fundada. Lo saben los católicos que conocen el Evangelio de la vida y sus implicaciones morales. Y lo saben también todas las personas que se han formado un juicio propio de acuerdo con los datos de la ciencia y los principios de la ética humanista y no siguiendo los eslóganes y las informaciones interesadas de la industria productora de niños y de los laboratorios de investigación biomédica. Todos ellos saben que, a pesar de ciertas apariencias y de los éxitos técnicos conseguidos, la producción de seres humanos en los laboratorios es una práctica que choca con la dignidad de la persona y que trae consigo numerosos abusos y atentados contra las vidas humanas incipientes, es decir, contra los hijos.

(ver el documento completo)

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