05 enero 2007

EDUCACIÓN Y CIUDADANÍA EN UNA SOCIEDAD DEMOCRÁTICA

[Los padres de familia y los profesores de colegios e institutos han advertido claramente del riesgo de que la nueva asignatura obligatoria Educación para la Ciudadanía se convierta en un instrumento para imponer determinadas ideologías a los alumnos.

La principal patronal de la enseñanza en España ha manifestado también su punto de vista contrario a la imposición de esa asignatura: fue publicado en ABC (13-XII-2006) y reproducido en andoc, el web site de la Asociación para la Defensa de la Objeción de Conciencia.

Por su parte, el arzobispo de Granada, Javier Martínez, manifestó rotundamente que estaría «justificada la objeción de conciencia y la desobediencia civil» contra la nueva asignatura de Educación para la ciudadanía «si su implantación supone una grave invasión de un derecho fundamental de los padres y no se cuida este derecho». También afirmó de modo neto que la libertad educativa está terriblemente amenazada en la sociedad española. Respecto a la nueva asignatura propuesta por el Gobierno expuso que es difícil de entender la desconfianza de la clase política en la capacidad de los padres para educar a los hijos. Y dirigiéndose a los padres les dijo claramente que cuando en la vida se tiene la misión de educar, no se puede renunciar a ella. Hacer clik aquí.

El Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española en su reunión del pasado 14 de diciembre abordó, entre otros temas, el tratamiento que recibe la clase de Religión y el que se da a la nueva asignatura llamada “Educación para la ciudadanía y derechos humanos” en el Real Decreto que regula las Enseñanzas mínimas de la educación primaria, publicado en el Boletín Oficial del Estado el pasado 8 de diciembre. Los obispos no se oponen a una educación para la convivencia que no suponga una formación moral de las conciencias de los alumnos impuesta a todos por los poderes públicos como asignatura obligatoria. Sin embargo, ante lo dispuesto en este Real Decreto se confirma que esta articulación concreta de la “Educación para la ciudadanía” comporta “el riesgo de una inaceptable intromisión del Estado en la educación moral de los alumnos, cuya responsabilidad primera corresponde a la familia y a la escuela” (Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, Instrucción pastoral Orientaciones morales ante la situación actual de España, nº 18).

El gobierno socialista difunde una y otra vez, de diversos modos, el siguiente mensaje: hay que apoyar esta asignatura, que contiene los valores cívicos que fundamentan la democracia y el respeto a los Derechos Humanos. Pero ese mensaje no responde a la realidad, sino que es una falacia, al presentar como valores cívicos lo que otros consideran más bien aberraciones cívicas y jurídicas que se presentan falsamente como “conquistas de los nuevos tiempos”: como llamar matrimonio a cualquier cosa; o considerar irrelevante la distinción entre alguien y algo; y así tantas otros aparentes valores cívicos que en modo alguno pueden ser fundamento de la democracia: lo diga quien lo diga. El efecto que se busca de adoctrinar a los niños, a través de esta asignatura, es evidente, como no se cansan de mostrar algunas de las mentes más lúcidas de nuestra sociedad.

El jurista Rafael Navarro-Valls, catedrático de la Universidad Complutense, decía en El Mundo (5-IX-2006): Un importante conjunto de asociaciones de profesionales y familias han manifestado su oposición a ciertos contenidos de la nueva asignatura de Educación para la ciudadanía, prevista en la LOE. Entre las medidas que acaban de adoptar se encuentra la elaboración de una Guía -Observatorio de Objeción de Conciencia-. Su objetivo: que los padres sepan qué pasos deben seguir y qué consecuencias podría tener para sus hijos la negativa a cursarla. La nueva materia, que será obligatoria en un curso de Primaria, dos de Secundaria y uno de Bachillerato, podría comenzar a aplicarse en la ESO a partir del curso 2007-2008. Según el proyecto que maneja el Ministerio -de ahí la inquietud de los padres-, incluirá en esta etapa, entre otros, contenidos sobre sexualidad, relaciones familiares y opciones religiosas.”

Y más adelante: “Esta postura de los padres ha sido contestada desde el Ministerio de Educación y Ciencia, desatándose un debate que oculta, bajo el lógico apasionamiento, importantes cuestiones políticas y jurídicas. Entre otras, el de los límites del Estado en la imposición obligatoria de contenidos educativos. Es decir, el de la coordinación entre los principios de intervención democrática del Poder y el de autonomía de las familias. A ella se suma el llamativo big-bang de objeciones de conciencia que ha estallado en el universo jurídico español.”

Y el filósofo Alejandro Llano, decía en La Gaceta de los Negocios (25-XI-2006): “El fundamento de la democracia no es el relativismo, que lo aplana todo, sino el pluralismo, que resalta las diferencias de actitud y de opinión.”

“Se intenta hacer pasar directrices inmoralistas sobre el matrimonio, la familia y la sexualidad bajo la capa de una recomendación europea que alienta la enseñanza del civismo. Cuando el civismo nada tiene que ver, por ejemplo, con la confusión entre el matrimonio y la unión entre personas del mismo sexo.” (…) “Muchos ciudadanos se quejan, con toda razón, de que se pretenden conculcar los derechos de los padres a la formación moral de sus hijos; derechos que están explícitamente protegidos por la Constitución.”

Por su parte, Juan Manuel de Prada también expone con meridiana claridad la cuestión de fondo (ABC, 17-VII-2006): “Un ejemplo palmario de ingeniería social lo representa esa asignatura llamada cínicamente Educación para la Ciudadanía, cuyo objetivo no es otro que imponer un nuevo sistema de valores, presentándolo como un imperativo moral e imprescindible para la existencia de una sociedad cohesionada. Para ello, se impone una «nueva ética» basada en los «nuevos paradigmas»: el nuevo paradigma de familia, el nuevo paradigma de derechos humanos, el nuevo paradigma de género, etcétera.”

Y continúa más adelante: “A través de esta asignatura llamada cínicamente Educación para la Ciudadanía, nuestros hijos serán atiborrados de un pienso ideológico que naturalmente no se limitará a incluir unas normas de convivencia cívica, sino que sobre todo se preocupará de imponer una «moral pública» que tuerza y pisotee la moral que los padres, legítimamente, les intentamos transmitir. Y así, por ejemplo, se entonarán las loas del «derecho a elegir libremente la opción sexual», y se les explicarán los muy benéficos logros que deparará la experimentación con embriones… (…) La formación de nuevas generaciones de esclavos está asegurada.”

Quizá la aportación social más notable en defensa de las libertades, y para prevenir a padres y educadores, haya sido la reciente publicación del libro EDUCACIÓN Y CIUDADANÍA EN UNA SOCIEDAD DEMOCRÁTICA, (Ed. Encuentro, Madrid, 2006, 267 pp.). Concepción Naval y Montserrat Herrero son las editoras de este libro coral que recoge 12 colaboraciones de pensadores de primera fila, profesores de diversas universidades españolas: de la Universidad Complutense (José Antonio Ibañez-Martín, David Reyero, José María Barrio), de la Autónoma de Madrid (Javier M. Valle), de la Universidad de Navarra (Alejandro Llano, Rafael Alvira, Francisco Altarejos, además de las editoras), del CEU-San Pablo (Dalmacio Negro), de la Universidad Carlos III (María Calvo), del Instituto de Filosofía del C.S.I.C. (José Luis González Quirós) y del Instituto de Estudios Educativos y Sociales (Mercedes Esteban).

Dice Oscar Elía en Libertad Digital: “El libro Educación y ciudadanía en una sociedad democrática es la primera respuesta intelectualmente contundente a la ofensiva lanzada por el Gobierno de la Paz y su ‘Educación para la ciudadanía’. Contundente por la solidez de su contenido y por la llamada a la acción que contiene.” Y sigue diciendo que esta obra presenta “las bases filosóficas, sociológicas y pedagógicas sobre las que articular la defensa urgente de la sociedad civil y del humanismo cívico frente a la nueva ideología, que parece dominar cada vez más a los españoles.”

Y concluye: “…la obra reunida por Montserrat Herrero y Concepción Naval proporcionará un formidable bagaje intelectual acerca de la ciudadanía, la educación y la problemática relación entre ambas. Proporcionará, además, una certeza gratificante: alejados del ruido mediático, profesores y pensadores de prestigio académico participan de la misma preocupación que los ciudadanos, y se ponen a trabajar en una dirección necesaria y acuciante. Un punto de tranquilidad entre tanto desasosiego.”

Reproducimos una recensión sobre este libro, escrita por Aránzazu Albertos San José que ha sido publicada en el último ejemplar de ESE (Estudios sobre Educación, #011, Diciembre 2006).]

An English version can be read doing clik here.]


#359 Educare Categoria-Educacion

por Concepción Naval y Montserrat Herrero
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Cuando existe un tema que se debate en los medios de comu­nicación y que ha saltado a la opi­nión pública, siempre es necesario tener una obra de referencia que ofrezca distintas visiones y a la vez sea completa en sus contenidos.

Es­te cometido lo cumple el libro edi­tado por Concepción Naval y Montserrat Herrero, en el cual se recogen 12 colaboraciones de pro­fesores universitarios que abarcan cuatro bloques temáticos -el ideal político de la ciudadanía, educa­ción y democracia participativa, educación para la ciudadanía y re­tos docentes de una educación para la ciudadanía- y que presenta una amplitud de perspectivas desde las que se puede orientar esta temática.


(ver la recensión completa)