21 febrero 2007

SOBRE EL ABORTO Y LA CONVERSIÓN CIENTÍFICA DE BERNARD NATHANSON

[Después de ser uno de los principales promotores de la legislación del aborto en los Estados Unidos, hasta el punto de ser conocido en Nueva York como "el rey del aborto", el Dr. Bernard Nathanson experimentó un cambio radical. El conocimiento de los avances médicos que demuestran la existencia de una vida humana en el feto le abrió los ojos.

El Cardenal John O’Connor le administró los sacramentos del Bautismo, Confirmación y Comunión, en la cripta de la Catedral de San Patricio de Nueva York, el 9 de diciembre de 1996. Después de la ceremonia, visiblemente emocionado, reaccionó con gratitud: “No puedo decir lo agradecido que estoy ni la deuda tan impagable que tengo con todos aquellos que han rezado por mí durante todos estos años en los que proclamaba públicamente mi ateísmo y mi falta de fe.”

En otro momento, refiriéndose a esos años anteriores, dijo entre otras muchas cosas: “he dirigido personalmente 5.000 abortos” (…) “entre ellos realicé el aborto de mi propio hijo”. La mano de Dios intervino a través de los ultrasonidos y comenzó el itinerario de su conversión. A partir de ese momento “no tengo remilgos en decir —expone— que el aborto es un crimen”. “Ha llegado el momento de contar la verdad”.

Y el Dr. Nathanson ha escrito una de las autobiografías más dramáticas de nuestro tiempo. Se titula La mano de Dios, ed. Palabra, quinta edición; la versión original inglesa lleva por título The hand of God y está también en la tercera edición. Hace una clamorosa defensa de la vida humana, apoyándose en la evidencia científica y en su experiencia quirúrgica. Es un libro crudo pero de lectura obligada, porque es una de las biografías más importantes del último siglo.

Recordaba Ignacio Sánchez Cámara, en uno de sus artículos de la La Gaceta de los Negocios (27-XI-2006), algo que repetía un insigne filósofo y que suele olvidarse con frecuencia: “… Julián Marías afirmó que los peores errores morales de nuestro tiempo eran la aceptación social del aborto y la generalización del consumo de drogas. Tenía, y tiene, razón, pues se trata de males profundos que revelan la inversión del orden natural de los valores y la inmoralidad de un tiempo, que se manifiestan en otros males terribles y derivados de esa anomia moral. Si se considera bueno lo que es malo en algo tan básico como la transmisión y protección de la vida; si es lícito que una madre acabe con la vida de su hijo, entonces, parafraseando al personaje de Dostoievski, todo está permitido. No deseo que ninguna mujer que aborte vaya a la cárcel; sólo reclamo que ninguna lo haga, y que la sociedad y su derecho protejan el valor de la vida humana.”

En un artículo de Alberto Bobbio glosando un reciente documento del Consejo Pontificio para la familia se reiteran las ideas fundamentales sobre la reproducción humana y el crimen del aborto: «L’aborto e l’infanticidio evidenziano l’assenza di una tutela giuridica efficace nei confronti del concepito» e «costituiscono una violazione del diritto fondamentale alla vita». La legislazione sull’aborto attribuisce «allo Stato il diritto di scegliere chi sia persona e chi non lo sia». Ma ciò che è più grave oggi è la pretesa di «banalizzare in qualche modo l’aborto con il pretesto che l’autorità non deve penalizzare questo delitto abominevole». Invece un delitto «richiede una pena. Non è concepibile che un delitto possa restare impunito». Banalizzare l’aborto così «trasformerebbe un delitto in diritto».

Reproducimos a continuación el resumen de una conferencia pronunciada por el doctor Bernard Nathanson en Canberra (Australia) para la Asociación para el Derecho a la Vida.

Al final se incluyen las preguntas más frecuentes (FAQ) sobre el aborto y las respuestas.

#368 Vita Categoria-Eutanasia y Aborto

por Bernard Nathanson
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Un hombre que ha realizado personalmente casi cinco mil abortos, afirma ahora: "Dramáticamente tengo que reconocer que el feto no es un trozo de carne: es un paciente".

Una amiga embarazada


Mi interés por el aborto comenzó a raíz de mi paso por la Facultad de Medicina y de la experiencia, casi obligada, de tener una amiga que quedó embarazada. En aquella época era casi imposible obtener un aborto; finalmente lo logramos, pero el sujeto que lo realizó era un charlatán que por poco la mató. Después siguieron algunos años de práctica en obstetricia y ginecología ocho años, para ser exacto. Fue entonces cuando se despertó en mí una gran sensibilidad por lo penoso de la situación de aquellas mujeres que se exponían a lesiones graves e, incluso, a la muerte, en los abortos practicados clandestinamente. Y en el período siguiente, de 1957 a 1967, ejerciendo ya como médico, me reafirmé en mi creencia de que era necesario cambiar las leyes que prohibían el aborto, por considerarlas restrictivas e injustas.

(ver el texto completo)

1 Comments:

At 1:16 p. m., Blogger Francisco Javier said...

Enhorabuena por el artículo. Le he añadido un enlace en mi último post, espero que no les importe y felicidades por el blog.

 

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