25 abril 2007

SOBRE LA EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA

[De nuevo abordamos el candente tema de la nueva asignatura curricular llamada “Educación para la ciudadanía”. En este caso, Carlos Soler aborda la cuestión desde una perspectiva jurídica singular, pues —en un artículo publicado en El Correo (1-IV-2007), que reproducimos hoy en este blog— llega a afirmar: “Entiendo que detrás de esta asignatura hay un error de interpretación de la Constitución.”

Y aclara el sentido de sus palabras: “Este error está, por ejemplo, en el manifiesto del PSOE sobre la laicidad. Ahí se dice que la Constitución ordena a los poderes públicos educar en los valores y derechos constitucionales, en cuyo mandato se fundamenta esta asignatura. Pero en realidad la Constitución no da un mandato de que se enseñen los principios democráticos de convivencia y los derechos y libertades; manda que la educación se haga respetando esos principios, derechos y libertades. El matiz puede parecer cosa de palabras, pero no lo es.”

Pone un ejemplo: “El profesor contratado en un centro dotado de ideario no está obligado a promover ni enseñar ese ideario: basta con que lo respete, con que no dirija ataques abiertos o solapados al ideario. Hay una diferencia entre mandato de enseñar el ideario y mandato de respetarlo. Lo mismo pasa con el respeto del artículo 27, salvo interpretación más autorizada.”

Y más adelante dice algo que no conviene olvidar, para estar vigilantes y defender los propios derechos fundamentales frente a algunos “tiranos” que pretenden imponer a gritos —"porque sí, porque así es la democracia" (la suya, claro)— su mentalidad totalitaria: “Además, pareciera que este supuesto mandato fuera el gozne principal sobre el que gira esta materia. En realidad, tienen prioridad los derechos fundamentales de que hemos hablado: libertad de conciencia de los alumnos y derecho de los padres a elegir el tipo de educación de sus hijos.”

Tienen mucha actualidad en este contexto las palabras que hace unos días ha dicho el Cardenal Cañizares. En su opinión, con esta asignatura, el Gobierno “no busca que seamos buenos, sino que nos portemos bien”. (…) “Cuando no hay libertad de conciencia, libertad de educación, caminamos hacia el totalitarismo. La Educación para la Ciudadanía nos lleva al totalitarismo”. (…) El arzobispo de Toledo ha hecho un profundo repaso de las cuestiones de actualidad de la sociedad española y de la posición de la Iglesia frente a todos ellos. “La Iglesia no actúa por reacción, sino por afirmación. Dice sí a derechos fundamentales que hoy están muy en riesgo y que son anteriores a cualquier legislación”.]

# 383 Varios Categoria-Varios: Etica y antropología

por Carlos Soler

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La nueva legislación sobre la enseñanza manifiesta unas intenciones encomiables con esta nueva materia: educar en valores, para la convivencia, para el respeto. Creo que todos estamos de acuerdo en la necesidad de educar para estos valores: nuestros hijos -¡y nosotros mismos!- necesitan aprender a escuchar los puntos de vista del otro y a exponer sensatamente los suyos, aprender a respetar a todos. Esta necesidad resulta evidente, por ejemplo, cuando vemos a nuestros políticos; nos entran ganas de decirles que les hemos elegido para que se entiendan, no para que se insulten; si la elite dirigente está así, es patente que necesitamos una educación en valores que facilite la convivencia.


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